Web 2.0 y Redes Sociales Enterprise

Tiene todas las papeletas para ser la gran protagonista de la Red durante los próximos años.

La Web 2.0 está aquí para quedarse. Las redes sociales han crecido de forma exponencial en todo el planeta y los gigantes del software y las comunicaciones están plenamente involucrados en el fenómeno. Y es que, sin duda, tiene todas las papeletas para ser la gran protagonista de la Red durante los próximos años, pues el perfil mayoritario de sus usuarios son jóvenes, cultos y a la moda.

Cada día se abren más de 175.000 blogs en todo el mundo que se actualizan regularmente con un volumen que está por encima del millón y medio de entradas diarias, es decir, más de 18 actualizaciones por segundo, según los últimos datos facilitados por Technorati –motor de búsqueda de Internet para la localización de blogs–. Ignorarla es dejar de lado una potente herramienta de comunicación y un público potencial al que ninguna empresa puede renunciar.

En primer lugar, la Web 2.0 ofrece servicios y no tecnología; además, está basada en mecanismos de comunidad, por lo que cuantos más usuarios la usen, más valiosa puede resultar. Y, por último, este tipo de soluciones destacan por su simplicidad, no sólo de uso, sino también de diseño y reutilización. El reto ahora es llevar todo eso desde el entorno privado al mundo empresarial.

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Las soluciones sustentadas en la Web 2.0 tienen el potencial de permitir a las empresas colaborar más rápidamente y de forma más creativa y eficiente que antes, aunque sólo aprovecharán las oportunidades que ofrecen si aprenden a adaptarlas a sus sistemas y métodos. De momento, en general existe un clima de cierto temor, por lo que el canal de distribución debe desempeñar un papel de prescriptor y convencer de los beneficios que la Web 2.0 puede reportar.

En los últimos años se viene hablando con insistencia de la Web 2.0, lo cual está justificado por el elevado tráfico de algunos sitios de interacción social y las millonarias operaciones de venta de algunas webs emblemáticas. Pero, ¿qué es la Web 2.0? La respuesta parece sencilla: una nueva filosofía de hacer las cosas, que ha surgido gracias a que la evolución de la tecnología ha posibilitado que el usuario, además de acceder a la información, cree contenidos y aporte valor. Internet está viviendo una transformación promovida por los usuarios, de modo que está dejando de ser esencialmente una herramienta de información para convertirse en una de colaboración. El poder del ciudadano en la era digital es más importante que nunca, pues éste tiene voz y puede ser escuchado. Además, se muestra más visible. La Web 2.0 ha conseguido que las aplicaciones de Internet sean mucho más ricas e interactivas, generando un mayor interés entre los usuarios, que cobran un papel especialmente activo. Además, ofrecen más posibilidades a las empresas para hacer negocio on-line. Eduardo Angulo, director de Lotus IBM para España, Portugal, Grecia, Israel y Turquía, cree que “las compañías observan Web 2.0 como un área de inversión y un modelo a integrar, no sólo por convencimiento de sus bondades, sino también como respuesta a las demandas de la sociedad y los poderes públicos”.

Un estudio de Novartis'NetObserver sitúa a España a la cabeza de Europa en lo que respecta a usuarios de la Web 2.0. Hemos colgado más de 150 millones de fotografías en Flickr y 100 millones de vídeos en YouTube, además de participar en 1,5 millones de artículos en Wikipedia y crear unos 60 millones de blogs. Pese a todo, Antonio Navarro, director comercial de D-Link, considera que “la evolución de esta tecnología en nuestro país es aún limitada, debe consolidarse la dinámica participativa de usuarios y consumidores. Queda aún un gran camino por recorrer, lo cual supone, al mismo tiempo, una atractiva posibilidad de negocio ”. Por su parte, Pau Contreras, director de preventa de tecnología de Oracle Ibérica, asegura: “Existe un claro desequilibrio entre usuarios de la Web 2.0, numerosos en España, y proyectos Web 2.0, aún muy pocos y de escaso aporte innovador”.

Nuevas oportunidades de negocio

Cada vez más empresas perciben el potencial que tiene la Web 2.0 y se plantean trasladar el éxito de las redes sociales a su entorno corporativo. Resulta evidente que son muchos los que intuyen y valoran las oportunidades que ésta representa. Sin embargo, la pregunta que más se repiten es: “¿De qué forma puedo hacer negocio en este campo?”, una cuestión que también se formulan los distribuidores de TIC. Pues bien, son especialmente útiles aquellas aplicaciones que aprovechan al máximo el conocimiento e inteligencia colectivos, favorecen el intercambio de experiencias y aumentan la eficiencia operativa y comercial.

Al requerir de una baja inversión inicial, plazos cortos y una estructura organizativa mínima, la Web 2.0 permite a las nuevas empresas competir rápidamente con compañías ya asentadas en el mercado, con la única condición de ser capaces de generar valor para el cliente. Pero no sólo supone una excelente oportunidad para poner en marcha nuevos negocios, sino que también propone numerosas aplicaciones para la empresa tradicional. Ante todo, aquéllas que permiten agilizar y enriquecer la relación proveedor/cliente, de forma que la comercialización de servicios resulta más cómoda y eficiente.

José Manuel Rodríguez, director de software de Sun Microsystems Ibérica, apunta que “cada vez más empresas introducen en su negocio la Web 2.0 con el objetivo de conseguir mayores niveles de productividad y cooperación simplificada entre empleados, socios, clientes y proveedores ”. Una reciente encuesta elaborada por el prestigioso semanario británico ‘The Economist', señala que la mayoría de directivos consultados admite que se va a alterar la forma de relacionarse interna y externamente. Además, se reducirán costes, sobre todo los de atención al cliente, los destinados a I+D o a la publicidad. Por cierto, no debemos olvidarnos de las aplicaciones webtop, soluciones tradicionalmente consideradas de escritorio, como procesadores de texto u hojas de cálculo que ofrecen la posibilidad de ser utilizadas en red. “Las aplicaciones de la Web 2.0 son contempladas por las empresas como elementos necesarios para mantener su actual posición competitiva. Sin embargo, deberían utilizarse más para innovar que para sobrevivir en el mercado”, puntualiza Contreras, de Oracle.

Redes Sociales Enterprise

Ante este panorama está teniendo una notable aceptación lo que se ha venido a denominar Enterprise 2.0, que no es otra cosa que las redes sociales en versión empresarial. Se trata de aplicaciones que fomentan el contacto y la colaboración entre profesionales que tienen áreas de interés o de trabajo en común, y que unen los beneficios de las herramientas de comunidad tradicionales, como los foros, con las ventajas que ofrecen los blogs, las wikis y demás. Manuel López, director de comunicación y marketing corporativo de HP para Iberia, apunta que “es un concepto todavía poco desarrollado, pero sí podemos asegurar que, ante todo, facilita los contactos profesionales en ámbitos corporativos”.

Es decir, las empresas han visto en la Web 2.0 una oportunidad para desarrollar nuevas herramientas de comunicación interna, inteligencia de negocio y servicios avanzados para sus clientes. Félix Benavides, director de marketing y desarrollo de negocio de Cisco España, sostiene que “representa un cambio fundamental hacia un modelo empresarial más abierto, responsable y participativo. Las redes sociales enterprise son esa red humana trasladada al ámbito corporativo para agilizar la colaboración y optimizar la productividad”. “Las empresas deben adaptar su oferta de servicios a esta nueva realidad, ofrecer un valor añadido de calidad y confianza, y aprovechar todos los beneficios que propone el modelo colaborativo de Web 2.0 para establecer nuevos parámetros de contacto con empleados y clientes”, asegura Josep Micolau, director de desarrollo de servicios de CA Iberia.

Entre las ventajas de estos servicios destacan la desaparición de las fronteras organizativas y físicas, lo que permite extender la comunicación entre los profesionales más allá de su ámbito operativo habitual, y la integración de diferentes herramientas de trabajo, un factor clave en la aportación de valor al cliente. Todo ello, a su vez, redunda en un incremento de la capacidad de las empresas para reaccionar de forma rápida y efectiva ante los cambios en su entorno de negocio con el fin de reducir el time to market de los productos y servicios y, en definitiva, adquirir ventaja competitiva.

¿A qué espera el canal?

La consultora McKinsey desvela que más de un 75% de los directivos europeos consultados en una encuesta reciente asegura que su empresa realiza inversiones en la Web 2.0 y que tienen el ánimo de mantener o aumentar sus gastos en este tipo de tecnologías. Otro indicio importante de que existe negocio en la Web 2.0 es el hecho de que los grandes jugadores del sector van ganando presencia en el mercado de las soluciones basadas en esta propuesta, aunque las pequeñas firmas especializadas se han hecho fuertes en este segmento, sobre todo gracias a su enfoque de apostar por el modelo de software como servicio (SaaS).

Resulta evidente que la Web 2.0 va a generar múltiples oportunidades de negocio y que el canal debe estar preparado para poder aprovecharlas y apoyar a sus clientes en los proyectos que emprendan. El directivo de HP recuerda que “va a ejercer un enorme impacto en los entornos empresariales a todos los niveles, fundamentalmente en los ámbitos de procesos de colaboración y flujos y distribución de información”. Así, la venta de soluciones vinculadas a esta tecnología, tanto en forma de software social como colaborativo e interfaces de usuario, además de portales y aplicaciones enriquecidas, está experimentando un crecimiento importante. Y la mejor forma de que los distribuidores puedan canalizar ese negocio es aportando valor en forma de servicios.

Benavides, de Cisco , ofrece otro interesante punto de vista, al señalar que “para seguir siendo competitivos en la Web 2.0, las empresas deberán invertir en comunicaciones unificadas que permitan compartir todo tipo de aplicaciones mediante vídeo, voz y datos a través de cualquier canal y en cualquier dispositivo fijo o móvil”. Por su parte, el responsable de D-Link apunta otra idea más: “Para aprovechar el fenómeno Web 2.0, el canal debe apostar por el desarrollo de redes y comunidades de comercio electrónico participativas con el fin de estimular la demanda y dar un mayor alcance a su negocio ”.

El reto de la seguridad

Como no podía ser de otra manera, la Web 2.0 también tiene sus inconvenientes, que vienen en forma de amenazas a la seguridad. Aquí, el canal se encuentra ante otra oportunidad de hacer negocio . Las amenazas y los ataques cobran ahora un carácter más global y sofisticado. Y es que a medida que evoluciona la tecnología Web 2.0, y crece la adopción de dispositivos, aplicaciones y métodos de comunicación con conexión IP, el número y las oportunidades de las agresiones también se extienden. ¿Quién mejor que los distribuidores para concienciar a las empresas de la importancia de contar con sistemas a prueba de cualquier intrusión?

La popularización de las redes sociales ocupa un espacio preferente en el punto de mira de las mafias y los ciberdelincuentes, dado que sus usuarios dejan en las mismas, y con relativa frecuencia, datos de carácter personal. Esta situación debe corregirse con los medios necesarios y adecuados, porque este mismo problema podría extrapolarse a las empresas que implanten aplicaciones basadas en la Web 2.0. Los nuevos servicios, sustentados en aplicaciones web y bases de datos, abren nuevas puertas de entrada a los ‘malos' en los equipos, y el canal ha de ‘explotar' esa vía suministrando a sus clientes las soluciones necesarias para estar bien protegidos. “Si bien es relativamente fácil implementar servicios Web 2.0, puede ser bastante difícil configurarlos para que sean seguros”, apostilla Micolau de CA.

Sin freno

A la luz de todo lo anterior, la consultora Gartner se atreve a afirmar que ser dueño de la tecnología cada vez tiene menor utilidad. El software libre y la necesidad de implicar a actores externos, como los clientes o los proveedores , van a forzar a las empresas a abrirse y a ceder mayor protagonismo a las redes sociales que crecen en su interior y en su entorno. José Manuel Rodríguez, de Sun, vaticina que “las empresas que ofrezcan una mejor experiencia al usuario contarán con mayores posibilidades de éxito, como demuestra el hecho de que hoy en día ya existen comunidades de comercio electrónico fluidas y productos y servicios que aportan un verdadero valor”.

En este sentido, las estrategias empresariales deben centrarse en desarrollar nuevos modelos de negocio (interacciones B2C innovadoras o negocios virtuales, por ejemplo), potentes herramientas de comunicación (vídeo en cualquier dispositivo o herramientas on-line para clientes) y atractivas propuestas de valor (productos personalizados o servicios sostenibles). Y es que, los beneficios de la Web 2.0 son evidentes en todos los ámbitos, ya que encuentran cabida en innumerables sectores del tejido económico e industrial. Tras el fervor de las iniciativas más populares, vendrá una fase en la que la Administración, los servicios comerciales, la banca o los sistemas informáticos corporativos incorporen su tecnología, el modelo de negocio y las prácticas de éxito.

Qué nos deparará la Web 3.0

¿Y qué vendrá después? Se han identificado dos tendencias: los metaversos o mundos virtuales y la inteligencia artificial gracias a la Web semántica. El creador de Internet, Tim Berners-Lee, lo ha bautizado ya como Web 3.0: aquella en la que los sitios, los vínculos, los medios y las bases de datos son más inteligentes y capaces de transmitir automáticamente más significados que los actuales. Es decir, y como ejemplo, Internet será capaz de filtrar el contenido de tal forma que ofrecerá a los usuarios aquello que están buscando. Eduardo Angulo, de IBM , explica que “la Web evoluciona continuamente y las innovaciones se producen a cada instante; es lo que se conoce como ‘beta perpetua', y debe adoptarse en entornos empresariales”.

En la actualidad, existen varias iniciativas en fase de investigación y desarrollo que podrían marcar la evolución futura. Una de ellas es la Web Semántica, que se basa en técnicas de inteligencia artificial para que los servidores de Internet emulen el comportamiento humano a través de la identificación inteligente del texto. Así, serían capaces de interpretar tareas cotidianas y muy sencillas para el usuario, pero que, paradójicamente, son demasiado complejas para un ordenador.

   
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